Honduras en imágenes

En sus 112,492 kilómetros cuadrados, Honduras tiene de todo: playas en el Caribe y El Pacífico, ruinas mayas, fortalezas españolas del siglo XVI, iglesias coloniales, montañas impresionantes, ciudades modernas y culturas vivas. (Para verlas más grandes dar click en las fotos).

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Buena comida y 28 kilómetros de playa esperan a turistas en Omoa

++ Además de deliciosos platillos de mar a buen precio, los índices más bajos de inseguridad y la bondad de un pueblo servicial

OMOA

Danzas garífunas en Masca, playas vírgenes en Buena Vista, buena comida, mucha seguridad y la amabilidad de la gente es lo que ofrece Omoa cada semana a miles de visitantes en sus 28 kilómetros de playa.

Y es que las playas están desde la misma entrada de Omoa, en Tulián, luego se llega a Mar de Plata, Municipal, Milla 3, Punta Chachaguala, Muchilena, Veracruz, Pueblo Nuevo, Masca y Buena Vista. Todas son playas municipales por lo que no se paga para entrar y sus accesos son calles en buen estado, a corta distancia de la carretera CA-13.

“Omoa tiene una gran riqueza natural. Son 18 ríos cristalinos que bajan de la cordillera del Merendón, 28 kilómetros de playa que solo se ven en Cancún y Puerto Vayarta. Tenemos el zoológico más grande de Honduras, el parque de San Ignacio; el balneario de San Fernando y una de las fortalezas más antiguas del mundo”, explicó el alcalde Ricardo Alvarado.

RECORRIDO

En el casco urbano de Omoa está la playa de Mar de Plata. El desvío está en la colonia Costa Rica y se llega tras un recorrido de unos 8 minutos por una calle de terracería.

Es más de un kilómetro de playa para quienes gustan de sitios con cierta intimidad.

Además, hay unas 20 champas que desde Semana Santa fueron acondicionadas con bancas y mesas y que son alquiladas por los vecinos en cantidades que oscilan entre 150 y 200 lempiras por todo el día.

“Pero aquí, a diferencia de otras playas, los visitantes pueden traer sus anafres y colocarlos un poco alejados de las champas por si quieren cocinar su propia comida”, explicó el presidente del Comité de Playa, Juan Flores.

Otro de los sitios muy visitados es la Playa Municipal, pese a que en los últimos años el mar ha ido ganando terreno la gente llega para saltar desde el muelle artesanal, dar un paseo en lancha, visitar la Fortaleza de San Fernando o el parque acuático del mismo nombre (abajo a la derecha), pero sobretodo para disfrutar de las delicias de la buena cocina o para hospedarse en alguno de sus varios hoteles.

Adelante del casco urbano está Muchilena, un paradisiaco lugar donde además de disfrutar del sol y de unas playas limpias los pobladores han acondicionado cuatro restaurantes con excelentes precios. Desde allí se puede rentar una lancha, a razón de 20 lempiras por persona, para visitar una pequeña isla distante a un kilómetro, en la que se pueden observar aves marinas y pequeños reptiles.

Para quienes gustan del sabor garífuna está Masca. Distante a sólo 5 minutos de la carretera CA-13, se ingresa por una vía empedrada. Desde su misma entrada, con sus viviendas de colores vivos, se percibe la tranquilidad propia de los afrohondureños.

Además de hoteles y casas que se alquilan para pasar los fines de semana, en Masca hay 24 restaurantes en los que se puede comer pescados fritos desde 80 hasta 150 lempiras, sopas marineras y de caracol al mismo precio, cervezas a 23 lempiras y refrescos a 12.

“Aquí contamos con el apoyo de la policía de Cuyamel y de los policías municipales que dan un buen servicio. Masca es una zona muy segura donde lo mejor que tenemos es la gastronomía garífuna y con unas playas muy bonitas”, señaló Olga Herrera, presidente del Comité de Turismo de Omoa.

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