La crisis llega a San Fermín

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Fuente: AFP

PAMPLONA, España.- La fiesta española más internacional, San Fermín, no escapa a la crisis económica que azota al país y está sufriendo sus efectos al ver que los participantes reducen gastos durante los festejos.

Como en años anteriores, las calles adoquinadas de la ciudad de Pamplona (norte), se llenan estos días con gente de todo el mundo atraída por el ambiente festivo y por los encierros diarios que, cada mañana, reúnen a cientos de personas que corren delante de toros de media tonelada de peso.

Pero los hoteles registran tasas de ocupación más bajas, y las ventas en los restaurantes y los bares bajan, pues la gente opta por comida hecha en casa y por comprar la cerveza y la sangría en los supermercados durante los nueve días de fiesta de San Fermín, que comenzó el viernes.

Luis Armendariz, gerente del Café Iruña, un local de estilo parisino en el pasado frecuentado por Ernest Hemingway y con vistas a la Plaza del Castillo, dice que espera que las ventas este San Fermín sean entre un 15% y un 20% inferiores a las de 2011.

Este año se presenta como el peor para los negocios desde que comenzó la crisis económica en España tras el estallido de la burbuja inmobiliaria, en 2008, que empujó las tasas de desempleo hasta el 24% de la población activa, añade el propietario, de 48 años.

“Nos hemos visto muy afectados. Hay menos gente, pero lo que afecta más es el botellón”, la costumbre de beber en las calles, explica Armendariz desde detrás de la barra de su café, lleno de juerguistas vestidos de blanco y con el pañuelo rojo al cuello.

En el casco antiguo de Pamplona, capital de la región de Navarra, decenas de personas se preparan para beber en pequeños grupos por las calles con bolsas de plástico llenas de botellas de cerveza y sangría, que beberán en vasos de plástico. Mucha gente también se sienta a comer y beber en las plazas de la ciudad.

Israel Jiménez, de 26 años, y Rafael González, de 23, dos soldados de la ciudad de Sevilla (sudoeste) cuentan que comen productos comprados en tiendas porque, en los bares y los restaurantes pamploneses, los precios aumentan durante San Fermín.

Pero también reconocen que están dispuestos a aligerar sus carteras para pasar un buen rato.

“Mañana nos acordaremos de la crisis, pero hay que vivir el día y estar aquí contentos porque para eso hemos venido”, dice Jiménez, sentado en un banco junto a su amigo frente al café Iruña.

El ayuntamiento de Pamplona prevé que medio millón de personas acuda a la ciudad, de 200.000 habitantes, durante los nueve días que duran las fiestas, una cantidad similar a la de otros años.

Pero el sector hotelero es menos optimista. La Asociación de Hostelería de Navarra prevé que la ocupación hotelera en Pamplona durante esta festividad, que se remonta a la Edad Media, sea un 10% inferior a la del año pasado.

Menos gente pernocta en la ciudad y, quienes lo hacen, intentan ahorrar quedándose menos días, la mayoría sólo dos noches, dice el secretario general de la asociación, Nacho Calvo.

“Hay una falta de promoción de la fiesta por parte del gobierno. Es una fiesta muy famosa pero hay que mantener la marca. Y no se está haciendo”, dice Calvo.

La presión para que España reduzca su déficit público hizo que este año el presupuesto para San Fermín fuera un 8% inferior al de 2011, de 2,4 millones de euros, lo que supone su cuarta año consecutivo de caídas.

Las autoridades confían en que los festejos –conocidos mundialmente gracias a la obra de Hemingway “Fiesta”, de 1926– dejen más de 70 millones de euros este año.

Los bares tienen permiso para abir hasta las 6 de la mañana durante las fiestas, y el evento supone hasta un tercio de las ventas anuales para algunos establecimientos del centro de la ciudad.

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